Tras el parto casi todas duermen menos, y que además haya insomnio es otra cuestión. En un estudio australiano con 163 madres primerizas, el trastorno de insomnio afectó a entre el 5,3 % y el 11,7 % según el momento del postparto; sin exigir que hubiera tiempo suficiente para dormir, la cifra era de dos a cuatro veces mayor. En una cohorte noruega con 2.088 mujeres, el sueño bajó 49 minutos tras el parto y, aun así, las puntuaciones de insomnio mejoraron algo. Un ensayo con terapia cognitivo-conductual iniciada en el embarazo redujo el insomnio postparto frente a un folleto de higiene del sueño.
Hay una frase que las madres recién estrenadas oyen cien veces: «duerme cuando duerma el bebé». Funciona para algunas. Para otras, el bebé se duerme, la casa se queda en silencio y el sueño no llega, con el cuerpo agotado y la cabeza en marcha. Conviene separar dos cosas que se mezclan: la falta de sueño que trae cuidar a un recién nacido y el insomnio propiamente dicho. Lo que sigue repasa cuánto dura y qué se ha probado; el seguimiento de cada caso es cosa de la matrona y del médico.
Insomnio postparto: dormir poco no es lo mismo que no poder dormir
El diagnóstico de insomnio exige que la persona tenga una oportunidad adecuada de dormir y aun así no pueda. Con un recién nacido, esa oportunidad se rompe de entrada: dormir ocho horas seguidas es casi imposible aunque quieras. Quin y colaboradores siguieron a 163 mujeres primerizas desde las semanas 30 y 35 del embarazo hasta dos años después del parto, con entrevistas estructuradas, y distinguieron tres situaciones: trastorno de insomnio (la dificultad persiste a pesar de tener oportunidad de dormir), alteración perinatal del sueño (los criterios no se cumplen solo porque no hay tiempo para dormir) y poca queja.
El trastorno de insomnio afectó al 16,0 % y al 19,8 % de las mujeres al principio y al final del tercer trimestre, y entre el 5,3 % y el 11,7 % tras el parto, según el momento. Si no se tenía en cuenta la oportunidad de dormir, las cifras se multiplicaban entre dos y cuatro veces (del 21,4 % al 40,4 %). Los autores concluyen que valorar la queja de sueño sin considerar la oportunidad puede llevar a sobrediagnosticar insomnio en el periodo perinatal. Y añaden algo importante: tanto el trastorno de insomnio como la alteración perinatal del sueño se asociaron con peor sueño y peor estado de ánimo que la ausencia de queja. No hace falta que sea «insomnio de manual» para que merezca atención.
Quin N, Lee JJ, Pinnington DM, Newman L, Manber R, Bei B. Differentiating perinatal Insomnia Disorder and sleep disruption: a longitudinal study from pregnancy to 2 years postpartum. Sleep 2022. PMID 34989808
Qué cambia con el parto, en números
Una cohorte noruega ofrece la comparación más clara de antes y después. Dørheim y colaboradores enviaron cuestionarios en las semanas 17 y 32 del embarazo y ocho semanas después del parto; analizaron los datos de 2.088 de 4.662 mujeres con datos completos. Tras el parto, el sueño se redujo 49 minutos (hasta 6,5 horas) y la eficiencia media del sueño bajó del 84 % al 75 %, con más noches con despertares. Pero las puntuaciones de insomnio, medidas con la Escala de Insomnio de Bergen, mejoraron, de 17,2 a 15,4, y la prevalencia de insomnio según el DSM-IV bajó del 61,6 % al 53,8 %.
Lo que parece contradictorio no lo es tanto. Una explicación razonable, que el estudio no prueba, es que el último tramo del embarazo ya es una época de sueño malo, y que esa mala noche previa pesa en el punto de partida. Los factores que aumentaron el riesgo de insomnio y de depresión postparto fueron los mismos: puntuaciones altas de depresión y ansiedad durante el embarazo, miedo al parto, depresión previa, ser primeriza y un nivel educativo más alto. Los autores avisan de los límites: ni el insomnio ni la depresión se verificaron con entrevista clínica, y las mujeres con síntomas depresivos tenían menos probabilidades de seguir en el estudio. Si estás en la fase de antes, insomnio en el embarazo, trimestre a trimestre reúne lo que se sabe.
Dørheim SK, Bjorvatn B, Eberhard-Gran M. Can insomnia in pregnancy predict postpartum depression? A longitudinal, population-based study. PLoS One 2014. PMID 24732691
El insomnio antes del parto y la depresión postparto
La pregunta que más angustia es si el insomnio del embarazo anuncia una depresión postparto. En la cohorte noruega, el insomnio durante el embarazo no predijo la depresión postparto en las mujeres sin antecedentes de depresión. Sí se comportó como una señal en las que ya habían tenido depresión: las que se habían recuperado conservaban un insomnio residual, y los autores lo interpretan como un posible marcador de recaída en mujeres con depresión previa. El insomnio antes del parto no condena a nadie, pero si hay antecedentes de depresión, conviene contárselo a la matrona o al médico.
Pide ayuda sin esperar si llevas más de un par de semanas con tristeza que no se va, sin ilusión por nada, o con culpa y miedo intensos. Habla con tu matrona, tu médico o tu pediatra. Si tienes pensamientos de hacerte daño o de hacer daño al bebé, llama ya al 024 (línea de atención a la conducta suicida) o al 112.
Qué se ha probado para dormir mejor después del parto
Una revisión con metaanálisis de 15 estudios sobre intervenciones no farmacológicas para mejorar el sueño de las madres encontró una mejora en el sueño que ellas refieren (d de Cohen -0,54; IC 95 % de -0,88 a -0,19). El masaje (-1,07) y el ejercicio (-0,82) tuvieron los efectos mayores. Hubo también una mejora pequeña del sueño nocturno del bebé (-0,27), pero no de la depresión materna (-0,08; IC 95 % de -0,28 a 0,12). Los autores señalan que faltan medidas objetivas del sueño y datos sobre cuánto duran los efectos.
Sobre la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, los ensayos se han hecho empezando en el embarazo, no después. En Australia, 127 primerizas de 26 a 32 semanas con puntuaciones de insomnio de 8 o más se asignaron a tres grupos: una cuna adaptativa pensada para apoyar el sueño del bebé, terapia cognitivo-conductual con terapeuta o un folleto de higiene del sueño. La terapia redujo el insomnio durante el embarazo (efecto muy grande) y lo previno tras el parto: el ISI medio de los meses 2, 6 y 12 fue menor que con el folleto (p = 0,014; tamaño del efecto 0,56), y la cuna no mostró una diferencia significativa (p = 0,270). En Estados Unidos, un ensayo con 179 embarazadas con trastorno de insomnio encontró que la terapia redujo el tiempo despierto durante la noche, sin contar el que se dedica al bebé, en las tres valoraciones postparto, pero la diferencia en la gravedad del insomnio solo apareció en la semana 30 (p = 0,042), y con actigrafía y diarios del sueño no hubo diferencias entre grupos en el tiempo total despierto. Las que habían reducido su ISI al menos a la mitad durante el embarazo mantuvieron después sus puntuaciones estables.
Hay que decir lo que esos ensayos no responden: qué pasa si el insomnio aparece o se instala después del parto, y si la terapia sirve igual a quien la empieza ya con el bebé en casa. La disponibilidad en España es otra cuestión, que conviene consultar con la matrona o el médico.
Owais S, Chow CHT, Furtado M, Frey BN, Van Lieshout RJ. Non-pharmacological interventions for improving postpartum maternal sleep: A systematic review and meta-analysis. Sleep Med Rev 2018. PMID 29449122
Quin N, Tikotzky L, Astbury L y cols.. Preventing postpartum insomnia: findings from a three-arm randomized-controlled trial of cognitive behavioral therapy for insomnia, a responsive bassinet, and sleep hygiene. Sleep 2024. PMID 38736364
Manber R, Bei B, Suh S, Simpson N, Rangel E, Sit A, Lyell DJ. Randomized controlled trial of cognitive behavioral therapy for perinatal insomnia: postpartum outcomes. J Clin Sleep Med 2023. PMID 37078188
Qué puedes hacer esta semana sin esperar a un ensayo
La primera pregunta es si hay un hueco de sueño que no estás aprovechando. Si el único tramo posible son tres horas, no hay insomnio que tratar: hay un problema de reparto de noches, y cualquier ayuda que te dé un bloque más largo (otra persona que se encargue de una toma, por ejemplo) vale más que un truco. Esto sale de la lógica de la definición, no de un ensayo. Si el hueco existe y no logras dormir, el patrón se parece al de otros insomnios, y lo que se sabe de cómo se mantienen está en insomnio de conciliación, que también habla de la preocupación por el sueño.
Si el insomnio venía de antes o empezó en el embarazo, plantéaselo a la matrona o al médico de cabecera, y pregunta qué opciones sin medicación hay en tu zona. Y no tomes nada para dormir sin hablarlo con ellos, sobre todo si das el pecho. El recorrido de consulta, para cuando el insomnio ya lleva meses, está en qué médico trata el insomnio.
SleepTrace no sirve para vigilar al bebé ni reconoce su llanto. Si quieres ver tus propias noches, escucha con el móvil, solo recoge sonido, y a partir de él estima las fases del sueño; la aplicación debe quedarse abierta, con el móvil en el cargador. Es una estimación, y con despertares frecuentes por el bebé conviene tomarla como orientación, no como medida.
Preguntas frecuentes
Es frecuente, pero no tiene por qué ser lo esperable. Un estudio australiano distinguió el trastorno de insomnio (dificultad para dormir aunque haya oportunidad) de la alteración perinatal del sueño (el sueño se rompe porque no hay oportunidad). Ambos se asociaron con peor sueño y peor ánimo que no tener queja, así que merecen atención.
Depende del estudio. En el australiano, el trastorno de insomnio afectó entre el 5,3 % y el 11,7 % de las madres según el momento del postparto, hasta dos años después. En el noruego, a las ocho semanas la prevalencia de insomnio había bajado del 61,6 % al 53,8 % respecto a la semana 32 del embarazo. No hay una cifra única válida para todas.
En la cohorte noruega de 2.088 mujeres, el insomnio en el embarazo no predijo la depresión postparto en las mujeres sin antecedentes de depresión; sí funcionó como posible marcador de recaída en las que ya habían tenido una. Si hay antecedentes, conviene decírselo a la matrona o al médico.
Los ensayos citados la empezaron durante el embarazo y mejoraron el insomnio postparto en el australiano y el tiempo despierto (sin contar el dedicado al bebé) en el estadounidense. Esos trabajos no probaron qué pasa si la terapia empieza después del parto.
Habla con tu matrona, tu médico o tu pediatra sin esperar. Si aparecen pensamientos de hacerte daño o de hacer daño al bebé, llama ya al 024 (línea de atención a la conducta suicida) o al 112.
SleepTrace es una app de bienestar, no un producto sanitario. Este artículo es información general, no consejo médico. Si tus síntomas son frecuentes, intensos o te preocupan, habla con un médico.
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