El insomnio y muchas enfermedades van juntos, en las dos direcciones. En un metaanálisis de 21 estudios, las personas con insomnio sin depresión tenían un riesgo de unas dos veces mayor de desarrollarla después (razón de probabilidades de 2,10 con efectos fijos). Con el tiroides, el TDAH, el dolor y los problemas respiratorios hay solapamientos documentados, pero casi siempre se sabe que van juntos y no cuál causa cuál. Por eso, un insomnio que dura meses merece preguntar qué más pasa. Esto informa, no diagnostica.
Cuando alguien dice «tengo insomnio», lo normal es que haya algo más. A veces ese algo es obvio (un dolor, un duelo, una mudanza) y otras es silencioso: un tiroides que va a su aire, una apnea que nadie ha oído, un ánimo bajo que se manifiesta primero por la noche. La buena noticia es que preguntarse qué más pasa suele ser más productivo que buscar un método para dormir.
Este texto revisa qué enfermedades se han relacionado con el insomnio y con qué fuerza, sin dar diagnósticos. Una cosa es que dos cosas vayan juntas y otra que una cause la otra, y casi todos los estudios que siguen dicen lo primero.
Insomnio y enfermedades se influyen en las dos direcciones
Una revisión de la epidemiología del insomnio, con más de 50 estudios poblacionales, señala los factores que más a menudo inician o mantienen un insomnio: los trastornos mentales y las enfermedades orgánicas son los más estudiados. La asociación con los episodios depresivos mayores se ha descrito siempre: quienes tienen insomnio tienen más probabilidades de sufrir una depresión mayor, y los estudios longitudinales muestran que la persistencia del insomnio se asocia con la aparición de un nuevo episodio depresivo.
Ohayon MM. Epidemiology of insomnia: what we know and what we still need to learn. Sleep Med Rev 2002. PMID 12531146
Un estudio con 772 adultos de entre 20 y 98 años cuantificó cuánto se solapa el insomnio crónico con la enfermedad física. Entre quienes tenían insomnio crónico, el 21,9 % refería cardiopatía (frente al 9,5 % de quienes no lo tenían) y el 7,3 % enfermedad neurológica (frente al 1,2 %). Al considerar todos los problemas médicos a la vez, solo siguieron asociados de forma significativa la hipertensión, los problemas respiratorios, los urinarios, el dolor crónico y los digestivos. Los autores señalan que no se ha probado la eficacia de tratar el insomnio en muchos de esos casos, y es una limitación real: no sabemos si arreglar el sueño mejora la enfermedad de base.
Taylor DJ, Mallory LJ, Lichstein KL, Durrence HH, Riedel BW, Bush AJ. Comorbidity of chronic insomnia with medical problems. Sleep 2007. PMID 17326547
Depresión y ansiedad: el insomnio puede ir primero
Aquí hay un dato que cambia la lectura habitual. Un metaanálisis de 21 estudios longitudinales (personas seguidas en el tiempo) evaluó si el insomnio predice la depresión. Con el modelo de efectos fijos, la razón de probabilidades fue de 2,10 (intervalo de confianza del 95 %: de 1,86 a 2,38), y de 2,60 con efectos aleatorios. Dicho de forma sencilla: las personas con insomnio que no estaban deprimidas tenían aproximadamente el doble de riesgo de desarrollar depresión que quienes dormían bien. Los autores añaden una limitación importante: los estudios no siempre consideraron otras variables que pudieran intervenir.
La lectura práctica es doble. Si llevas meses con insomnio y te notas apagado, sin ganas de lo que antes te interesaba, no lo atribuyas solo al sueño: vale la pena comentarlo. Y si tienes ansiedad o depresión diagnosticadas y duermes mal, el sueño merece tratamiento propio y no solo esperar a que mejore el ánimo. Más sobre el lado de la preocupación en insomnio por ansiedad y estrés, y si te despiertas muy pronto sin poder volver a dormirte, este artículo tiene el detalle.
Baglioni C, Battagliese G, Feige B, Spiegelhalder K, Nissen C, Voderholzer U, Lombardo C, Riemann D. Insomnia as a predictor of depression: a meta-analytic evaluation of longitudinal epidemiological studies. J Affect Disord 2011. PMID 21300408
Tiroides: un solapamiento que se pasa por alto
Una revisión de la literatura sobre disfunción tiroidea y trastornos del sueño concluye que tanto el hipertiroidismo como el hipotiroidismo se solapan clínicamente con el insomnio, el síndrome de piernas inquietas y la apnea obstructiva del sueño. Los autores subrayan la importancia de identificar y tratar la disfunción tiroidea en pacientes con estos trastornos, y piden más investigación sobre cómo afecta el tiroides a la fisiología del sueño. No hay una cifra de cuánta gente con insomnio tiene un problema de tiroides.
En la práctica, la pregunta es sencilla y se le puede hacer al médico: ante un insomnio que dura meses, ¿tiene sentido pedir una analítica que incluya el tiroides? La decisión es suya, y depende de otros síntomas.
Green ME, Bernet V, Cheung J. Thyroid Dysfunction and Sleep Disorders. Front Endocrinol (Lausanne) 2021. PMID 34504473
TDAH: dormir mal, sobre todo según lo que cuenta la persona
Un metaanálisis de 13 estudios en adultos con TDAH encontró que, frente a adultos sin TDAH, diferían en siete de nueve parámetros de sueño subjetivos (diferencias estandarizadas de entre 0,56 y 1,55) y en dos de cinco parámetros medidos con actígrafo: el tiempo para dormirse (0,80) y la eficiencia del sueño (-0,68). En los parámetros de polisomnografía no hubo diferencias significativas. Los autores concluyen que las quejas de sueño están significativamente asociadas al TDAH adulto y deberían explorarse sistemáticamente en la entrevista clínica, y que falta saber si tienen una base en alteraciones objetivas del sueño.
Dicho sin jerga: quien tiene TDAH suele decir que duerme mal, y el actígrafo (un reloj que mide movimiento) lo confirma en parte. La polisomnografía, no tanto. El porqué sigue abierto: los autores señalan que falta saber si las quejas tienen una base en alteraciones objetivas del sueño.
Díaz-Román A, Mitchell R, Cortese S. Sleep in adults with ADHD: Systematic review and meta-analysis of subjective and objective studies. Neurosci Biobehav Rev 2018. PMID 29477617
La asociación que más inquieta: el alzhéimer
La relación del insomnio con el alzhéimer es la que más inquieta, y la que más conviene leer despacio. Un metaanálisis de 18 estudios longitudinales con 246.786 personas encontró que los trastornos del sueño aumentaban el riesgo de demencia, y que el insomnio se asociaba con el alzhéimer pero no con la demencia vascular ni con la demencia de cualquier causa, mientras que los trastornos respiratorios del sueño se asociaban con todas. Los autores advierten de que el sueño se evaluó sobre todo con autoinformes y de que otros factores pueden mediar. Para una persona con insomnio, esto no es un pronóstico: es una razón más para tratar el insomnio y para no dejar sin explorar los ronquidos con pausas.
Shi L, Chen SJ, Ma MY, Bao YP, Han Y, Wang YM, Shi J, Vitiello MV, Lu L. Sleep disturbances increase the risk of dementia: A systematic review and meta-analysis. Sleep Med Rev 2018. PMID 28890168
Dolor, reflujo, respiración y orina
Son las causas físicas más corrientes de un insomnio de mantenimiento, el de despertarse y no poder seguir. El dolor crónico (50,4 % con insomnio frente a 18,2 % sin él en el estudio de Taylor), los problemas digestivos (33,6 % frente a 9,2 %) y los respiratorios (24,8 % frente a 5,7 %) encabezaban la lista. Dos consecuencias prácticas:
- Si te despiertas siempre en la misma postura o con ardor o regurgitación, pregunta por el reflujo y por el dolor antes de pensar en el sueño como problema aislado.
- Si hay ronquidos fuertes, sensación de ahogo o dolor de cabeza matutino, las señales de la apnea del sueño merecen una lectura, porque la apnea se vive muchas veces como «me despierto sin motivo».
Alcohol y medicamentos: lo que se cuela en la lista
No son enfermedades, pero explican muchos insomnios. Una revisión sistemática con metaanálisis de 2025, con 27 estudios en adultos sanos, encontró que el alcohol retrasa el inicio del sueño REM y reduce su duración, y que ese efecto aparece ya con una dosis baja (de hasta unos dos tragos estándar) y empeora con la dosis. El acortamiento del tiempo hasta dormirse solo se vio con dosis altas (unos cinco tragos o más), y para el tiempo total de sueño y los despertares había mucha incertidumbre. En otra revisión, el alcohol acortaba el tiempo en dormirse pero aumentaba las interrupciones en la segunda mitad de la noche. Si tomas algo por las noches «para dormir», fíjate en cómo duermes de madrugada.
En cuanto a medicamentos, algunos pueden alterar el sueño, también los que no necesitan receta (en un estudio con más de 9.000 mayores de 65 años de EE. UU., los medicamentos sin receta se asociaban a más quejas de sueño). Cuáles lo hacen en cada caso solo se ve con la lista delante, y no es un asunto de cambiar nada por tu cuenta: es una pregunta para tu médico o farmacéutico.
Foley DJ, Monjan AA, Brown SL, Simonsick EM, Wallace RB, Blazer DG. Sleep complaints among elderly persons: an epidemiologic study of three communities. Sleep 1995. PMID 7481413
Gardiner C, Weakley J, Burke LM, Roach GD, Sargent C, Maniar N, Huynh M, Miller DJ, Townshend A, Halson SL. The effect of alcohol on subsequent sleep in healthy adults: A systematic review and meta-analysis. Sleep Med Rev 2025. PMID 39631226
Ebrahim IO, Shapiro CM, Williams AJ, Fenwick PB. Alcohol and sleep I: effects on normal sleep. Alcohol Clin Exp Res 2013. PMID 23347102
Qué hacer con todo esto
Tres pasos razonables, en este orden:
- Apunta qué más pasa. Dolor, ánimo, ronquidos, cambios de peso, ardor, idas al baño por la noche, medicación. Una lista de diez minutos vale más en la consulta que «duermo mal».
- Pregunta por el conjunto. La guía europea pide para el diagnóstico una entrevista, cuestionarios, diarios de sueño, preguntas sobre salud física y mental, exploración y, si hace falta, pruebas como análisis. A quién acudir está en qué médico trata el insomnio.
- No esperes a que mejore la otra enfermedad para tratar el sueño, ni al revés. Las guías sitúan la terapia cognitivo-conductual como primera opción en el insomnio crónico; los ensayos de esa terapia citados en cómo quitar el insomnio rápido excluyeron a personas con otras enfermedades asociadas, y por eso el resultado en ellas es menos seguro.
Aquí también pesa lo que pasa mientras duermes. SleepTrace escucha la noche con el móvil, sin pulsera, y marca con su hora ronquidos, tos y habla (con clips cortos; en el plan gratuito se reproducen 3 al mes), y estima los despertares. No sabe qué enfermedad tienes ni diagnostica nada, pero puede darte para el médico algo concreto: «ronqué mucho cuatro de cinco noches» o «me despierto a las cuatro casi todos los días». Si el insomnio se junta con mayores en casa, insomnio en el anciano recoge cómo cambia el sueño con la edad.
Cuándo consultar
No esperes si el insomnio llega con tristeza intensa, pérdida de interés, pensamientos de hacerte daño, falta de aire o dolor en el pecho, ronquidos con pausas, cambios llamativos de peso o de temperatura, palpitaciones, confusión o cambios de memoria bruscos. Si piensas en hacerte daño, llama al 024 (Línea de atención a la conducta suicida, gratuita y abierta las 24 horas); si hay riesgo inmediato para tu vida, al 112. Y consulta aunque nada de esto aparezca si el insomnio dura más de tres meses. SleepTrace no es un producto sanitario, no diagnostica y este texto no sustituye una valoración médica.
Preguntas frecuentes
Muchas se asocian a él: depresión y ansiedad, trastornos del tiroides, dolor crónico, problemas digestivos, respiratorios y urinarios, TDAH, entre otras. Los estudios muestran sobre todo que van juntos, no siempre cuál causa cuál, por lo que el médico necesita ver el conjunto.
Se asocia con un riesgo mayor. En un metaanálisis de 21 estudios, las personas con insomnio sin depresión tenían aproximadamente el doble de riesgo de desarrollarla después (razón de probabilidades de 2,10 con efectos fijos). Es una asociación, y los estudios no siempre controlaron otros factores.
Una revisión de 2021 señala que tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo se solapan con el insomnio, las piernas inquietas y la apnea del sueño. No da una cifra de cuánta gente lo tiene. Si el insomnio dura meses, vale la pena preguntar al médico si tiene sentido una analítica.
En un metaanálisis de 18 estudios con 246.786 personas, el insomnio se asoció con más riesgo de alzhéimer, pero no con otras demencias. El sueño se midió sobre todo con cuestionarios, así que es una asociación que pide cautela y no un pronóstico.
Los adultos con TDAH refieren más problemas de sueño y el actígrafo lo confirma en parte (más tiempo para dormirse, menor eficiencia), pero la polisomnografía no mostró diferencias significativas. Las quejas de sueño deberían explorarse en la entrevista clínica.
SleepTrace es una app de bienestar, no un producto sanitario. Este artículo es información general, no consejo médico. Si tus síntomas son frecuentes, intensos o te preocupan, habla con un médico.
Cuando el insomnio acompaña a otra enfermedad, el médico necesita saber cómo son tus noches. SleepTrace deja una tendencia: fases estimadas por el sonido y, si los hay, ronquidos, tos y posibles pausas respiratorias con su hora. No mide dolor, tiroides, ánimo ni reflujo. Es información para la consulta, no un diagnóstico.
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