Los tratamientos de la apnea del sueño con más evidencia son la presión positiva continua (CPAP), los dispositivos de avance mandibular, el tratamiento posicional, la pérdida de peso y, en casos seleccionados, la cirugía o la estimulación del nervio hipogloso. Cuál es adecuado depende de la gravedad, la anatomía y la tolerancia, y lo decide un especialista tras un estudio del sueño.
Cuando alguien recibe un diagnóstico de apnea obstructiva del sueño, la pregunta que sigue es siempre la misma: ¿y ahora qué? Esta guía repasa los tratamientos de la apnea del sueño que cuentan con respaldo en guías clínicas y ensayos, con números de los estudios, para que llegues a la consulta sabiendo de qué te hablan. No recomienda ninguno en concreto: elegir depende de tu estudio del sueño, de tu anatomía y de tus circunstancias, y es una decisión con el especialista. Las guías internacionales parten de lo mismo: el tratamiento con presión positiva debe basarse en un diagnóstico de apnea establecido con una prueba objetiva (Patil y colaboradores, 2019).
Los tratamientos de la apnea del sueño, de un vistazo
La tabla resume las opciones y los datos que mejor las describen. No es un ranking.
| Opción | Qué es | Dato principal de los estudios | Límite |
|---|---|---|---|
| CPAP | Máscara con aire a presión mientras duermes | En el ensayo SAVE, el índice de apnea-hipopnea bajó de 29,0 a 3,7 eventos por hora con CPAP | Uso medio de 3,3 horas por noche en ese ensayo; no redujo los eventos cardiovasculares |
| Férula de avance mandibular | Dispositivo oral que adelanta la mandíbula, hecho por un dentista | Guía de 2015: se recomienda considerarla en quien no tolera la CPAP o prefiere otra opción | Requiere seguimiento dental y prueba posterior |
| Tratamiento posicional | Evitar dormir boca arriba con dispositivos | Revisión Cochrane: redujo el índice frente a control (diferencia de 7,38 eventos por hora), pero la CPAP lo reduce más | Evidencia de certeza baja, pocos participantes |
| Pérdida de peso | Programa intensivo de estilo de vida | Sleep AHEAD: a los 10 años, remisión del 34,4 % frente al 22,2 % | Sin diferencia significativa del índice a los 10 años |
| Cirugía de la vía aérea | Avance maxilomandibular y otras técnicas | Reducciones sustanciales y consistentes del índice tras el avance maxilomandibular | Casi todo son series de casos; resultados menos consistentes en la cirugía faríngea |
| Estimulación del nervio hipogloso | Dispositivo implantado que estimula la vía aérea | Índice mediano de 29,3 a 9,0 a los 12 meses en 126 pacientes | Estudio de un solo grupo, para quienes no aceptaban o toleraban la CPAP |
Cada fila se desarrolla a continuación. En máquina para la apnea del sueño y mascarillas para la apnea del sueño está el lado práctico de la CPAP.
CPAP: qué consigue y qué no
La guía de la Academia Americana de Medicina del Sueño de 2019 recomienda usar presión positiva, frente a no tratar, en adultos con apnea y somnolencia excesiva (recomendación fuerte), y la sugiere para quienes tienen una calidad de vida relacionada con el sueño deteriorada (condicional). Lo que no consigue la CPAP, al menos en el ensayo SAVE, es prevenir sucesos cardiovasculares: 2.717 adultos de 45 a 75 años con apnea de moderada a grave y enfermedad coronaria o cerebrovascular recibieron CPAP más atención habitual o solo atención habitual; tras 3,7 años de seguimiento medio hubo un suceso principal en el 17,0 % del grupo con CPAP y el 15,4 % del otro (razón de riesgos 1,10; IC 95 % 0,91 a 1,32). Eso sí, la CPAP redujo los ronquidos y la somnolencia diurna y mejoró la calidad de vida y el ánimo.
El gran problema es el uso. En el propio SAVE, la adherencia media a la CPAP fue de 3,3 horas por noche. Weaver y Grunstein revisaron el problema y recogieron que, si se define el cumplimiento como más de 4 horas por noche, entre el 46 % y el 83 % de los pacientes con apnea obstructiva se describieron como no cumplidores; la decisión de adoptar o no la CPAP se toma en los primeros días, y las estrategias de interfaz o máquina que se anuncian para mejorar el uso tienen pocos datos detrás. Es decir, una opción eficaz si se usa, y el seguimiento (ajustar máscara, resolver molestias) pesa tanto como la máquina.
Weaver y Grunstein recogen además que usar la CPAP más de 6 horas disminuye la somnolencia, mejora el funcionamiento diario y devuelve la memoria a niveles normales, y que la percepción del paciente de sus síntomas y de la mejoría de su somnolencia puede pesar más en cuánto la usa que la gravedad fisiológica de la enfermedad. Traducido: quien nota el beneficio tiende a seguir usándola, y por eso los primeros días de ajuste pesan tanto.
Patil SP, Ayappa IA, Caples SM, Kimoff RJ, Patel SR, Harrod CG. Treatment of Adult Obstructive Sleep Apnea with Positive Airway Pressure: An American Academy of Sleep Medicine Clinical Practice Guideline. J Clin Sleep Med 2019. PMID 30736887
McEvoy RD, Antic NA, Heeley E, Luo Y, Ou Q, Zhang X y cols.. CPAP for Prevention of Cardiovascular Events in Obstructive Sleep Apnea. N Engl J Med 2016. PMID 27571048
Weaver TE, Grunstein RR. Adherence to continuous positive airway pressure therapy: the challenge to effective treatment. Proc Am Thorac Soc 2008. PMID 18250209
Alternativas cuando la CPAP no encaja
Para el tratamiento de la apnea del sueño sin CPAP existen otras vías, útiles cuando la presión no se tolera o no es la opción adecuada. Ninguna es mejor «en general»; cada una encaja con perfiles distintos.
Férula de avance mandibular. La guía conjunta de la Academia Americana de Medicina del Sueño y la de Medicina Dental del Sueño (2015) sugiere que sea un dentista cualificado quien la ajuste, con un aparato a medida y regulable en lugar de uno genérico, y recomienda que el médico valore su prescripción en adultos con apnea que no toleran la CPAP o prefieren otra opción. También sugiere pruebas de sueño de control y revisiones periódicas con dentista y médico. Para el ronquido sin apnea hay otro artículo: férula anti ronquidos.
Posición al dormir. La revisión Cochrane de Srijithesh y colaboradores incluyó ocho estudios con 323 participantes, con dispositivos de alarma de vibración o físicos (almohadas, mochilas semirrígidas). Frente a la CPAP, esta redujo más el índice de apnea-hipopnea (diferencia de 6,4 eventos por hora a favor de la CPAP; evidencia de certeza baja), y la adherencia subjetiva fue mayor con el tratamiento posicional (2,5 horas por noche más). Frente a no hacer nada, el tratamiento posicional redujo el índice (diferencia de -7,38 eventos por hora; certeza baja) y mejoró la escala de somnolencia (-1,58). Es una opción con evidencia limitada y que se estudia sobre todo en quienes la apnea depende de la postura.
Pérdida de peso. En el estudio Sleep AHEAD, adultos con sobrepeso u obesidad, diabetes tipo 2 y apnea se repartieron al azar entre un programa intensivo de estilo de vida para adelgazar o apoyo y educación sobre diabetes. El índice de apnea-hipopnea fue menor con el programa que con el control en 9,7, 8,0 y 7,9 eventos por hora al año, a los 2 y a los 4 años; a los 10 años la diferencia era de 4,0 eventos por hora y ya no era significativa, aunque la remisión de la apnea fue más frecuente con el programa (34,4 % frente a 22,2 %). Los autores concluyen que quien perdió peso tuvo menos gravedad a los 10 años, con el límite de que seguían 134 de los 264 participantes iniciales.
Cirugía. El metaanálisis de Caples y colaboradores encontró que la literatura sobre cirugía de la vía aérea está formada sobre todo por series de casos, con pocos ensayos controlados; tras el avance maxilomandibular se observaron reducciones sustanciales y consistentes del índice y pocos efectos adversos descritos, mientras que los resultados de las cirugías faríngeas (como la uvulopalatofaringoplastia) fueron menos consistentes y con más efectos adversos.
Estimulación del nervio hipogloso. En el estudio de Strollo y colaboradores se implantó un estimulador de la vía aérea en 126 pacientes con apnea de moderada a grave que no aceptaban o no cumplían la CPAP. A los 12 meses, el índice mediano había bajado de 29,3 a 9,0 eventos por hora (-68 %). En una fase aleatorizada de retirada, el índice volvió a subir en quienes dejaron la estimulación (25,8 frente a 7,6). Es un estudio de un solo grupo, sin brazo control para la fase principal, y con pacientes seleccionados.
Ramar K, Dort LC, Katz SG, Lettieri CJ, Harrod CG, Thomas SM y cols.. Clinical Practice Guideline for the Treatment of Obstructive Sleep Apnea and Snoring with Oral Appliance Therapy: An Update for 2015. J Clin Sleep Med 2015. PMID 26094920
Srijithesh PR, Aghoram R, Goel A, Dhanya J. Positional therapy for obstructive sleep apnoea. Cochrane Database Syst Rev 2019. PMID 31041813
Kuna ST, Reboussin DM, Strotmeyer ES, Millman RP, Zammit G, Walkup MP y cols.. Effects of Weight Loss on Obstructive Sleep Apnea Severity. Ten-Year Results of the Sleep AHEAD Study. Am J Respir Crit Care Med 2021. PMID 32721163
Caples SM, Rowley JA, Prinsell JR, Pallanch JF, Elamin MB, Katz SG y cols.. Surgical modifications of the upper airway for obstructive sleep apnea in adults: a systematic review and meta-analysis. Sleep 2010. PMID 21061863
Strollo PJ, Soose RJ, Maurer JT, de Vries N, Cornelius J, Froymovich O y cols.. Upper-airway stimulation for obstructive sleep apnea. N Engl J Med 2014. PMID 24401051
¿Se puede solucionar la apnea del sueño?
Cuando se habla de cómo solucionar la apnea del sueño aparecen a menudo promesas de «curación». La evidencia es más matizada. El tratamiento con CPAP controla la apnea mientras se usa; la pérdida de peso puede reducir su gravedad y, en el estudio Sleep AHEAD, logró remisión en alrededor de un tercio de los participantes a los 10 años, aunque no es lo habitual; y las cirugías y los dispositivos tienen indicaciones concretas. Un documento de consenso internacional publicado en 2022 en Archivos de Bronconeumología (Mediano y colaboradores; participaron 17 sociedades científicas y 56 especialistas) recoge recomendaciones para el manejo de la apnea en adultos; quien te trate las aplicará a tu caso.
Las guías coinciden en un punto práctico: el tratamiento debe partir de un diagnóstico con prueba objetiva y tener seguimiento, y cualquier cambio, incluido dejar la CPAP, se habla antes con el especialista. Y si hay otras razones por las que roncas o te falta el aire de noche, ronquidos y apneas: cuándo son peligrosos ayuda a ordenar las señales.
Mediano O, González Mangado N, Montserrat JM, Alonso-Álvarez ML, Almendros I, Alonso-Fernández A y cols.. International Consensus Document on Obstructive Sleep Apnea. Arch Bronconeumol 2022. PMID 33875282
Qué preguntar al especialista
- ¿Cuál es mi índice de apnea-hipopnea y qué gravedad tengo? Es el dato que condiciona las opciones.
- ¿Mi apnea depende de la postura o de la anatomía de la boca y la garganta? Cambia qué alternativas tienen sentido.
- ¿Qué haremos si no tolero la máscara? Pregunta cuánto tiempo de prueba hay y quién te ayuda a ajustarla.
- ¿Cuándo repetimos el estudio? Las guías piden seguimiento con datos de uso y eficacia tras empezar el tratamiento.
- ¿Cómo afecta a mi trabajo o a conducir? Si te vence el sueño al volante, coméntalo cuanto antes.
Qué muestra SleepTrace sobre la apnea
SleepTrace escucha tu noche con el micrófono del móvil, solo recoge sonido y no sustituye a un estudio del sueño. Muestra un indicador de apnea como cribado (nivel de riesgo e índice medio), sin diagnóstico, y marca con su hora las posibles pausas respiratorias, sin clip; los ronquidos, la tos y el habla, en cambio, se guardan como clips que puedes reproducir (gratis, el seguimiento y 3 clips al mes). Puede servir para llevar al médico un registro de varias noches. No sabe si usas CPAP, no mide el oxígeno en sangre, no ve tu postura y no puede decir si un tratamiento funciona; eso lo comprueba el estudio de control. Existe para iPhone y para Android, y la aplicación debe estar abierta con el móvil en el cargador durante la grabación.
Preguntas frecuentes
Los que tienen más evidencia son la presión positiva continua (CPAP), los dispositivos de avance mandibular, el tratamiento posicional, la pérdida de peso y, en casos seleccionados, la cirugía o la estimulación del nervio hipogloso. La elección la hace el especialista tras un estudio del sueño.
En el ensayo SAVE, con 2.717 adultos con apnea de moderada a grave y enfermedad cardiovascular previa, la CPAP no redujo los sucesos cardiovasculares (17,0 % frente a 15,4 %), aunque sí mejoró ronquidos, somnolencia, calidad de vida y ánimo.
Sí: férula de avance mandibular (para quien no tolera la CPAP o prefiere otra opción, según la guía de 2015), tratamiento posicional, pérdida de peso, cirugía o estimulación del nervio hipogloso. Cada una tiene evidencia y límites distintos.
Puede reducir su gravedad. En el estudio Sleep AHEAD, con adultos con obesidad, diabetes tipo 2 y apnea, la remisión a los 10 años fue del 34,4 % con el programa de pérdida de peso frente al 22,2 % con el control, aunque la diferencia del índice ya no era significativa.
Según una revisión de Weaver y Grunstein, si se define como cumplimiento usarla más de 4 horas por noche, entre el 46 % y el 83 % de los pacientes con apnea obstructiva no cumplen. En el ensayo SAVE, la media de uso fue de 3,3 horas por noche.
SleepTrace es una app de bienestar, no un producto sanitario. Este artículo es información general, no consejo médico. Si tus síntomas son frecuentes, intensos o te preocupan, habla con un médico.
El tratamiento lo decide un especialista tras un estudio del sueño, no una app. SleepTrace graba solo sonido, marca ronquidos y posibles pausas respiratorias con su hora y estima tus fases; el indicador es un cribado, no un diagnóstico, y el resultado pertenece al médico. Sirve para preparar la consulta con datos de varias noches.
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