Los sudores nocturnos son frecuentes (en un estudio en atención primaria, el 41 % los había tenido en el último mes) y poco específicos: pueden deberse a la menopausia, a la apnea del sueño, a medicamentos, al alcohol, a infecciones u otras enfermedades, y muchas veces no se encuentra una causa. Merecen consulta si son frecuentes, empapan la ropa o llegan con fiebre, pérdida de peso sin motivo u otros síntomas.
Te despiertas con el pijama pegado, la almohada húmeda y la sensación de haber corrido una maratón sin moverte. Las causas de los sudores nocturnos son numerosas y, en la mayoría de los casos, nada graves, pero la dificultad es que el síntoma es inespecífico: sirve para señalar desde la menopausia hasta una infección. Esta guía resume lo que dicen revisiones y estudios con pacientes, sin recomendar tratamientos ni medicamentos, y explica qué señales justifican hablar con un médico.
Las causas de los sudores nocturnos que más se estudian
Antes de las causas, dos datos sobre lo frecuente que es. En un estudio transversal con 2.267 pacientes adultos de dos redes de atención primaria de Estados Unidos, el 41 % refirió sudores nocturnos en el último mes, un 23 % solo de noche y otro 18 % de noche y de día; eran más frecuentes entre los 41 y los 55 años, y la mayoría no se lo había contado al médico (Mold y colaboradores, 2002). La revisión sistemática de Mold, Holtzclaw y McCarthy (2012) recoge prevalencias que iban del 10 % entre pacientes mayores de atención primaria al 60 % entre mujeres en una unidad de obstetricia. Su conclusión es prudente: el síntoma parece inespecífico, muchas causas clínicas sugeridas están poco respaldadas y no hay protocolos de evaluación basados en evidencia.
Con esa cautela, estas son las causas que más aparecen en la literatura.
Mold JW, Mathew MK, Belgore S, DeHaven M. Prevalence of night sweats in primary care patients: an OKPRN and TAFP-Net collaborative study. J Fam Pract 2002. PMID 12019054
Mold JW, Holtzclaw BJ, McCarthy L. Night sweats: a systematic review of the literature. J Am Board Fam Med 2012. PMID 23136329
Antes de pensar en una enfermedad: el dormitorio y los hábitos
Las revisiones apenas estudian lo más sencillo, y por eso casi nadie lo dice: un dormitorio caluroso, un edredón demasiado grueso, un pijama que no transpira o una cena copiosa con alcohol pueden bastar para despertar sudando. No es una conclusión de los estudios citados, sino sentido común: conviene descartarlo primero, sobre todo si el sudor es ocasional, no te despierta cada noche y no hay otros síntomas. Si cambiar el entorno no lo resuelve, o el sudor llega empapando, es cuando tiene más sentido seguir con el resto de la lista.
Menopausia y perimenopausia
Es la causa más conocida en mujeres. En el estudio SWAN, una cohorte de 3.302 mujeres seguidas desde 1996 en siete centros de Estados Unidos, los síntomas vasomotores frecuentes (sofocos o sudores nocturnos) duraron una mediana de 7,4 años en las 1.449 mujeres que los tuvieron, y siguieron una mediana de 4,5 años tras la última regla (Avis y colaboradores). Duraron más en quienes los empezaron antes de la menopausia. Si coincide con tu edad y con cambios en la regla, la consulta con el médico de cabecera o con ginecología es el camino; el artículo insomnio y premenopausia repasa cómo se solapan.
Los autores señalan que lo que predice que los síntomas duren más son características individuales: haber empezado antes de la menopausia, más estrés percibido, más síntomas depresivos y más ansiedad al comienzo. Para quien los sufre, la cifra de la mediana es una orientación para saber qué esperar, no un calendario. Y la pauta, si molestan, la decide el médico con cada mujer.
Avis NE, Crawford SL, Greendale G, Bromberger JT, Everson-Rose SA, Gold EB y cols.. Duration of menopausal vasomotor symptoms over the menopause transition. JAMA Intern Med 2015. PMID 25686030
El estudio de Mold de 2002 detalló además qué se asociaba con los sudores en cada sexo. En mujeres, los sudores solo nocturnos se asociaron con sofocos y ataques de pánico; los de noche y de día, con más peso, sofocos, alteraciones del sueño y el uso de antihistamínicos, de ISRS y de otros antidepresivos. En hombres, los sudores solo nocturnos se asociaron con problemas de sueño, y los de noche y de día, con más peso, sofocos y mayor consumo de alcohol. Los autores señalan que los sudores solo nocturnos y los de noche y día pueden tener causas distintas y que, en los primeros, los ataques de pánico y los trastornos del sueño merecen más investigación.
Apnea del sueño y otros problemas respiratorios
Aquí hay un vínculo que se pasa por alto. Nigro y colaboradores estudiaron a 1.397 pacientes que iban a hacerse una polisomnografía: el 17,5 % refería sudores nocturnos, y su prevalencia era mayor en quienes tenían apnea obstructiva (18,9 %) que en los demás (12,2 %). Entre los factores asociados de forma independiente, las pesadillas tenían una de las razones de odds más altas (2,60; sobre ellas, pesadillas: causas y cuándo consultar), junto con el índice de masa corporal, la hipoxemia durante la noche (razón de odds 1,87), los movimientos corporales frecuentes, los despertares y la somnolencia diurna excesiva. Es un estudio retrospectivo de pacientes que ya iban a una unidad de sueño, así que no vale para toda la población, pero sugiere que sudar mucho, si además hay ronquidos fuertes y somnolencia de día, podría tener que ver con la respiración. En cómo saber si tienes apnea del sueño está el recorrido para averiguarlo.
Nigro CA, Bledel I, Borsini E. Independent association between hypoxemia and night sweats in obstructive sleep apnea. Sleep Breath 2023. PMID 36042066
Medicamentos, alcohol y otras sustancias
Algunos fármacos y el alcohol pueden provocar sudoración nocturna. La revisión de Viera, Bond y Yates lista antihipertensivos, antipiréticos, otros medicamentos y sustancias como el alcohol o la heroína entre las causas posibles. En un estudio con 413 pacientes de atención primaria de 65 a 94 años, tomar antidepresivos del tipo ISRS se asoció con sudores nocturnos (razón de odds 3,01; IC 95 % 1,26 a 7,19), igual que los antagonistas de los receptores de la angiotensina (3,44) y los suplementos de hormona tiroidea (2,53) (Mold y Holtzclaw, 2015); es una asociación en un grupo concreto, no una prueba de causa, y los propios autores piden estudiar mejor la relación con los antagonistas de la angiotensina y con los suplementos tiroideos. Si tomas alguno de estos medicamentos y sudas por la noche, no lo suspendas por tu cuenta: coméntalo con quien lo prescribe. Del alcohol y de lo que hace con la noche se habla en alcohol e insomnio.
Mold JW, Holtzclaw BJ. Selective Serotonin Reuptake Inhibitors and Night Sweats in a Primary Care Population. Drugs Real World Outcomes 2015. PMID 27747615
Infecciones y enfermedades menos frecuentes
La tuberculosis y los linfomas son enfermedades en las que los sudores nocturnos son un síntoma destacado, pero, según la revisión de Viera y colaboradores, rara vez resultan ser la causa en la práctica actual. Otras posibilidades que esa revisión menciona son la infección por VIH, el reflujo gastroesofágico, el hipertiroidismo y la hipoglucemia, entre otras. Los serios se descartan con una buena historia clínica, una exploración y pruebas dirigidas, que es justo lo que se hace en consulta. La revisión de Mold apunta algo que tranquiliza y que obliga a la prudencia a la vez: en atención primaria los sudores nocturnos se refieren con frecuencia sin ninguna de esas enfermedades y la esperanza de vida de quienes los refieren no parecía reducida.
Las señales que más conviene no pasar por alto son las que acompañan al sudor. En un estudio con 795 pacientes de más de 64 años, la fiebre fue el factor más asociado a los sudores nocturnos (razón de odds 12,60), y los sudores se asociaron también con calambres, pérdida de visión o audición y entumecimiento de manos y pies (Mold y colaboradores, 2004).
Viera AJ, Bond MM, Yates SW. Diagnosing night sweats. Am Fam Physician 2003. PMID 12643362
Mold JW, Roberts M, Aboshady HM. Prevalence and predictors of night sweats, day sweats, and hot flashes in older primary care patients: an OKPRN study. Ann Fam Med 2004. PMID 15506569
Sudores nocturnos en personas mayores
En el estudio de Mold y colaboradores con 795 pacientes de más de 64 años, el 10 % refirió estar molesto por sudores nocturnos, el 9 % por sudores diurnos y el 8 % por sofocos; el 18 % tenía al menos uno de los tres, y los tres síntomas se asociaron a peor calidad de vida. Los sudores nocturnos fueron algo menos probables a mayor edad (razón de odds 0,94 por año) y se asociaron con fiebre, calambres, entumecimiento de manos y pies, y deterioro de la vista y del oído. Los autores recomiendan que la evaluación incluya preguntas sobre enfermedades con fiebre, déficits sensoriales, ansiedad, depresión, dolor, calambres y síndrome de piernas inquietas.
Qué puede pedir el médico en la consulta
Según la revisión de Viera y colaboradores, si la historia clínica y la exploración no apuntan a un diagnóstico, el médico puede plantearse un conjunto de pruebas básicas: una prueba de tuberculina, un hemograma, una prueba del VIH, la hormona estimulante del tiroides, la velocidad de sedimentación y una radiografía de tórax, y, en algunos casos, tomografías o una biopsia de médula ósea. No hace falta aprenderse la lista: sirve para entender por qué una consulta por sudores nocturnos empieza con muchas preguntas (qué tomas, desde cuándo, con qué más aparece) y no con un tratamiento. Que el síntoma sea «inespecífico», como concluye la revisión de Mold, significa que la información que aportes sobre el contexto pesa más que el propio dato de sudar.
Sudores nocturnos en mujeres: cuándo van con los sofocos y el insomnio
Quien busca «sudores nocturnos mujer» suele encontrar la menopausia como única explicación, y los datos explican por qué: en la menopausia es donde más se concentra el síntoma. Ohayon entrevistó por teléfono a una muestra representativa de 3.243 adultos de California, de los que 982 eran mujeres de 35 a 65 años. Los sofocos presentes al menos tres días por semana durante el último mes aparecían en el 12,5 % de las mujeres antes de la menopausia, en el 79,0 % durante la perimenopausia y en el 39,3 % después. El insomnio crónico, por su parte, se daba en el 36,5 %, el 56,6 % y el 50,7 % de esos tres grupos, y los sofocos intensos se asociaron con insomnio crónico. Son datos de una encuesta, que no distinguen si el sofoco despierta a la mujer o si el mal sueño la hace más sensible, y miden sofocos, no solo sudores de noche. Para ordenar lo que puede estar detrás de los sudores cuando cambia la regla, el artículo de insomnio y premenopausia da el contexto, y la pauta, si molestan, la decide el médico con cada mujer.
Ohayon MM. Severe hot flashes are associated with chronic insomnia. Arch Intern Med 2006. PMID 16801508
Sudores nocturnos en hombres: qué se conoce
Los sudores nocturnos en hombres no son raros ni «cosa de mujeres»: en el estudio de Mold de 2002, la prevalencia más alta se daba entre los 41 y los 55 años tanto en hombres como en mujeres, y en ellos los sudores solo nocturnos se asociaron con problemas de sueño y los de noche y de día con más peso, sofocos y más alcohol. Entre las causas médicas, la apnea obstructiva pesa: en el trabajo de Nigro, la mayoría de los 1.397 pacientes eran hombres (el 41 % eran mujeres) y los sudores se asociaron a una mayor carga de hipoxemia durante el sueño.
Hay además un caso concreto en hombres que se parece mucho a los sofocos de la menopausia: el tratamiento de privación de andrógenos del cáncer de próstata. Eziefula y colaboradores entrevistaron a 19 hombres con sofocos tras este tratamiento y describieron sus reacciones: vergüenza, sensación de pérdida de control y preocupación por la masculinidad. Es un estudio cualitativo, que no mide frecuencia, pero sirve para dos cosas: saber que el síntoma existe y que se puede contar, y tener presente que quien tome este tratamiento no debería dejarlo por los sofocos sin hablarlo antes con su equipo. Para cualquier otro hombre con sudores que empapan la cama, la lista general de causas de este artículo y los motivos de consulta del apartado siguiente son los mismos que para una mujer.
Eziefula CU, Grunfeld EA, Hunter MS. 'You know I've joined your club… I'm the hot flush boy': a qualitative exploration of hot flushes and night sweats in men undergoing androgen deprivation therapy for prostate cancer. Psychooncology 2013. PMID 23893467
¿Por qué sudo al dormir y por qué sudo por las noches?
Las dos preguntas tienen una respuesta en dos pasos. Primero, lo cotidiano: un dormitorio caluroso, un edredón grueso, un pijama que no transpira o una cena copiosa con alcohol bastan para despertar sudando, y se resuelve cambiando esas cosas (sobre el calor, temperatura ideal para dormir resume lo medido). Segundo, si es persistente o intenso, las causas que más se estudian son las de este artículo: menopausia y perimenopausia, apnea del sueño, medicamentos, alcohol e infecciones u otras enfermedades. El síntoma es inespecífico y en muchos casos no se encuentra una causa concreta, por eso conviene consultar cuando es frecuente, empapa la ropa o llega con fiebre, pérdida de peso sin motivo u otros síntomas.
Cuándo consultar por sudar mucho al dormir
Pide cita si sudar mucho al dormir es frecuente (varias noches a la semana durante semanas) o te empapa la ropa; si va con fiebre, pérdida de peso sin motivo, tos que no se va, bultos o cansancio nuevo; si empezó tras un medicamento nuevo; si coincide con ronquidos fuertes, pausas respiratorias o somnolencia de día; o si te despierta con palpitaciones o dolor en el pecho. Ante dolor en el pecho o dificultad para respirar, llama al 112.
Para la consulta ayuda un registro corto: cuántas noches por semana, si también sudas de día, qué tomas (medicación, alcohol, suplementos), qué temperatura hay en el dormitorio y qué ropa de cama usas, y si hay síntomas asociados. Y no te quedes con la duda por vergüenza: en el estudio de Mold de 2002, la mayoría de las personas con sudores nocturnos no se lo había dicho a su médico.
Qué puede mostrar una grabación nocturna y qué no
SleepTrace escucha tu noche con el micrófono del móvil y solo recoge sonido. Puede mostrar cosas relacionadas con una de las causas posibles: ronquidos, tos y habla con su hora y clips reproducibles (el plan gratuito incluye 3 clips reproducibles al mes y el seguimiento nocturno), y un indicador de apnea como cribado, sin diagnóstico, con las posibles pausas respiratorias marcadas solo con la hora. No mide la temperatura, la humedad ni el sudor, así que no puede decir si has sudado ni por qué, y tampoco detecta si la causa es la menopausia, un medicamento o una infección. Hay versiones para iPhone y Android; durante la noche la aplicación debe permanecer abierta y el móvil, conectado al cargador.
Preguntas frecuentes
Las más estudiadas son la menopausia y la perimenopausia, la apnea del sueño, algunos medicamentos (por ejemplo, ISRS en un estudio con mayores), el alcohol y, con menos frecuencia, infecciones y otras enfermedades. En muchos casos no se encuentra una causa concreta.
Son frecuentes: el 41 % de 2.267 pacientes de atención primaria los había tenido en el último mes. Que sean frecuentes no significa que no deban comentarse, sobre todo si son intensos o duran semanas.
Puede estar relacionado. En 1.397 pacientes con estudio de sueño, los sudores nocturnos eran más frecuentes con apnea obstructiva (18,9 % frente a 12,2 %) y se asociaban de forma independiente con la hipoxemia nocturna.
En el estudio SWAN, la duración total de los síntomas vasomotores frecuentes tuvo una mediana de 7,4 años, y de 4,5 años después de la última regla; fue más larga en quienes los empezaron antes de la menopausia.
Si son frecuentes o empapan la ropa, si van con fiebre, pérdida de peso sin motivo, tos persistente o bultos, si empezaron con un medicamento nuevo o si coinciden con ronquidos fuertes y somnolencia de día.
Lo más frecuente es el entorno: dormitorio caluroso, ropa de cama gruesa o alcohol por la noche. Si ocurre aunque el dormitorio esté fresco, las causas más estudiadas son la menopausia, la apnea del sueño y algunos medicamentos.
Si es frecuente o intenso, las causas más estudiadas son la menopausia y la perimenopausia, la apnea del sueño, algunos medicamentos, el alcohol y, con menos frecuencia, infecciones y otras enfermedades; en muchos casos no se encuentra causa. Conviene consultar si empapa la ropa o viene con fiebre o pérdida de peso sin motivo.
SleepTrace es una app de bienestar, no un producto sanitario. Este artículo es información general, no consejo médico. Si tus síntomas son frecuentes, intensos o te preocupan, habla con un médico.
Los sudores nocturnos tienen muchas causas, y la consulta es el lugar para averiguarla. SleepTrace graba solo sonido y muestra fases estimadas, despertares y ronquidos; las posibles pausas respiratorias aparecen con su hora, y el indicador es un cribado, no un diagnóstico. No mide temperatura ni sudor, y si hay fiebre o pérdida de peso, ve al médico.
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